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Por qué no medicar a tu hijo con TDAH

 

España es el tercer país del mundo en cantidad de psicofármacos administrados a los niños. Estos psicofármacos se prescriben especialmente a los niños con diagnóstico de TDAH y Déficit de Atención, pero la medicación no es necesaria en muchos de los casos y pocos padres se plantean los riesgos del uso de estos psicofármacos en sus hijos.



La psiquiatra Egleé Iciarte, médico y psicoterapeuta infantil, nos habla del diagnóstico precipitado y la medicalización de la vida en un intento de responder a las demandas de algunos padres que piden la pastilla mágica que acabe con los problemas de sus hijos. Hay que ser prudentes en el diagnóstico de TDAH y Déficit de Atención y no tratarlo como si fuera una enfermedad. La medicación con psicofármacos conlleva unos riesgos en el cerebro de los niños, ya que tienen un sistema nervioso que aún no está totalmente formado y sus estructuras pueden quedar seriamente dañadas, además de contar con una personalidad que está en proceso de desarrollo y puede verse afectada por el uso de estos fármacos. A la larga, en algunos casos puede generar dificultades de crecimiento y graves problemas psicológicos.

Existen unas bases neurobiológicas en el Déficit de Atención e Hiperactividad, que se presentan como un trastorno de la maduración cortical. Los circuitos y grupos de neuronas que controlan la atención son de menor tamaño y son menos activos. Entonces el cerebro lo compensa activando otras zonas, como las emocionales y las motoras, lo que da lugar a que el procesamiento de los datos se haga con dificultad. Al producirse deficiencias en los circuitos reguladores de las sustancias encargadas de trasmitir la información, los neurotransmisores dopamina y noradrenalina se ven afectados.

Pero más allá de las bases y los efectos neuronales, hay que tener en cuenta que los niños y las niñas son el resultado de la sociedad en la que viven, las experiencias de su infancia les van a influir durante toda su vida. Las personas se van construyendo en el vínculo con los otros, la familia, la sociedad… Los niños necesitan ser mirados y escuchados para sentir que existen, si no lo consiguen por las buenas, lo harán por las malas, y si nadie les mira y les escucha actuarán para salir del vacío.

Los niños con TDAH tienen inhibiciones que les llevan a no estar atentos a lo que sucede a su alrededor, retiran el interés y la atención como escudo para protegerse de lo que sucede en su realidad porque les produce dolor. Los niños que no se están quietos y que se mueven en exceso, en muchas ocasiones lo hacen como un intento fallido de quitarse la angustia mediante un movimiento desenfrenado, es una manera de llenar el vacío. Hace falta un otro que organice, contenga y sostenga ese yo todavía inmaduro.

Por lo tanto hay que prestar atención al niño, hay que ayudarle a centrarse en lo importante para que no se disperse y enseñarle a priorizar. Hay ocasiones en que un exceso de actividades extraescolares puede perjudicar al niño por su dificultad de concentrarse al tener que abarcar tantos temas distintos, hay que valorar en cada caso qué es lo más adecuado.


Por lo tanto, como hemos comentado, hay unas bases neurobiológicas en el TDAH, pero hay que tener en cuenta también los aspectos sociales y psicológicos que inciden en el trastorno. Según afirma L. Walker, incluso “los secretos, mentiras y ocultaciones en las historias de las familias, pueden producir cambios fisiológicos en la conformación misma del cerebro” (L. Walker 2007).

En cualquier caso, sean cuales sean las causas, cuanto antes se detecten las dificultades en el niño, más rápida y mejor va a ser la recuperación. Hay que brindarle orientación y práctica psicoterapéutica adecuada a su edad y su dificultad, siempre respetando su ritmo, apoyando sus progresos, preguntándole sobre que le está impidiendo centrarse e interesándose por el niño como un todo, ya que son varios los elementos implicados en su problemática.

Psicólogos, médicos y educadores tenemos la tarea de orientar, entrenar, guiar, recuperar y enseñar a los niños y niñas a superarse a sí mismos, a ser responsables y adquirir destrezas y comportamientos adecuados para poder desenvolverse en la vida en sociedad, siempre con la participación de la familia y la escuela. Entre todos debemos valorar los ejercicios más adecuados para el avance de cada niño, y sobre todo evaluar adecuadamente las dificultades y las problemáticas a las que se enfrenta, su diagnóstico y su tratamiento, para no medicar con psicofármacos salvo en caso de absoluta necesidad, ya que como hemos dicho, esto puede influir para siempre en el cerebro de los más pequeños.

Si tienes una consulta o necesitas tratamiento para esta problemática, no dudes en ponerte en contacto conmigo por teléfono o email, estaré encantada de atenderte en mi Clínica de Psicología Psiquesana - Alicia de la Rosa en Valencia.

 

 

 

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